Expor Moncayo adapta su granja porcina en Vozmediano a las nuevas MTD
La explotación de Vozmediano ajusta sus instalaciones a la normativa ambiental tras una revisión foral. El titular tiene ahora medio año para cumplir con las nuevas técnicas de gestión de purines y control de emisiones.
La granja de porcino de Expor Moncayo, en Vozmediano, ha superado el examen de las autoridades ambientales para seguir adelante con sus casi 3.000 plazas de cebo. Tras una revisión de oficio obligatoria, la Junta de Castilla y León ha ratificado su autorización ambiental adaptándola a las nuevas exigencias de las Mejores Técnicas Disponibles, conocidas técnicamente como MTD.
Datos clave
- Plazo de inicio
- 6 meses desde su notificación
- Capacidad
- 2.990 plazas de cebo
- Gestión purines
- Gestor externo o tratamiento in situ
- Control agua
- 3 piezómetros de control obligatorios
La empresa tiene ahora un plazo máximo de seis meses, desde que reciba la notificación oficial, para poner en marcha sus instalaciones bajo esta nueva normativa actualizada. El proceso ha sido minucioso y ha incluido el análisis de las alegaciones presentadas por la Asociación Soriana para la Defensa y Estudio de la Naturaleza, que puso sobre la mesa dudas sobre la gestión de residuos y las distancias a núcleos urbanos.
La resolución aclara que esta revisión no implica una ampliación de capacidad, sino una puesta al día para una explotación que, según el Catastro, data de 1975. Se han establecido condiciones estrictas para el almacenamiento de purines, exigiendo balsas impermeabilizadas y sistemas de cubrición que minimicen las emisiones de amoniaco, un punto clave tras el informe que había cuestionado inicialmente la eficacia de la costra natural en la zona.
El control será constante y riguroso. La explotación deberá disponer de al menos tres piezómetros de control, situados estratégicamente uno aguas arriba y dos aguas abajo, para monitorizar la calidad de las aguas subterráneas. Estos puntos de control serán vitales para detectar posibles fugas de nitratos o fosfatos, con análisis obligatorios cada cinco años realizados por un organismo externo acreditado.
Además, la gestión de los estiércoles se profesionaliza. Los titulares deberán llevar un Libro de Registro de Operaciones y han quedado fijadas alternativas claras para el tratamiento de los purines: o bien mediante la entrega a un gestor externo autorizado, o mediante técnicas de tratamiento in situ para la reducción de nitrógeno. En ambos casos, el cumplimiento de los planes de gestión anual será revisado por los inspectores de la Junta.
Los residuos peligrosos generados, que incluyen desde aceites de motor hasta envases contaminados, también tienen su propio protocolo de gestión estricta. Todo deberá estar bajo llave, etiquetado y en recintos cubiertos para evitar cualquier riesgo de derrame accidental en el terreno.
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