Ariolsa recibe luz verde para restaurar la cantera El Camperón
La Delegación Territorial de Burgos da el visto bueno ambiental para valorizar residuos en la explotación de caliza de Valle de las Navas con casi un millón de metros cúbicos de materiales inertes.
La cantera El Camperón, en Valle de las Navas, tiene vía libre para su proyecto de restauración. La Junta de Castilla y León ha dictado el informe de impacto ambiental favorable para que Ariolsa, S.A. gestione la valorización de casi 940.000 metros cúbicos de materiales inertes en sus instalaciones mineras.
Datos clave
- Vigencia
- 4 años
- Proyecto
- Restauración de cantera El Camperón
- Capacidad
- 940.000 metros cúbicos de inertes
- Superficie
- 10,6 hectáreas
El proyecto se asienta sobre 10,6 hectáreas que ya estaban degradadas por la extracción de caliza. La empresa promotora no recogerá los residuos directamente, sino que deberá trabajar con gestores autorizados que aseguren el origen inerte de los materiales. La recepción de camiones incluirá controles estrictos de pesaje, inspección visual y registro de datos para evitar la entrada de cualquier elemento no autorizado.
La restauración se llevará a cabo mediante la creación de tres niveles de relleno, con alturas que oscilan entre los 5 y los 11 metros. El método constructivo exige una compactación precisa, con tongadas ascendentes de hasta 40 centímetros, buscando recuperar el perfil original del terreno para su futuro uso agrícola o forestal.
El informe ambiental establece condiciones rigurosas para mitigar el impacto, especialmente en cuanto a ruidos y emisiones de polvo. La planta deberá instalar una pantalla vegetal desde el inicio y utilizar sistemas de pulverización de agua. La velocidad de los vehículos dentro del recinto no podrá superar los 20 kilómetros por hora.
La protección de la biodiversidad local es otro punto clave. El documento detalla medidas específicas para evitar daños a la avifauna, como el avión zapador, y exige que las especies elegidas para la reforestación final sean autóctonas, como el enebro, la encina o el espino albar. Se descartan expresamente variedades como el chopo negro o el abedul.
El seguimiento será exhaustivo. Ariolsa deberá contar con un programa de vigilancia ambiental durante la vida del proyecto y, tras el cese de actividad, garantizar un éxito de enraizamiento de al menos el 85 por ciento en las nuevas plantaciones. La resolución tiene una vigencia de 4 años para que se proceda a la autorización definitiva del proyecto.
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