Granja Los Palomos, en Cervera, actualiza su autorización ambiental
La explotación porcina de Cervera del Río Alhama actualiza su autorización ambiental tras completar su ampliación. El documento detalla las nuevas exigencias sobre gestión de purines y protección del entorno.
La explotación porcina Granja Los Palomos, situada en la parcela 603 del polígono 51 de Cervera del Río Alhama, ha obtenido el visto bueno definitivo de la Consejería de Agricultura tras ajustar su operativa a los nuevos estándares ambientales. Esta modificación, resuelta mediante la resolución 384/2026, actualiza los condicionantes de su autorización ambiental integrada y de la declaración de impacto ambiental tras haber culminado la ampliación de sus instalaciones.
Datos clave
- Plazas de cebo
- 5.940 plazas
- Capacidad purines
- 8.452,05 metros cúbicos
- Referencia IPPC
- IPPC 095
El ajuste no implica cambios en su capacidad operativa, que se mantiene en 5.940 plazas de cebo y 154 plazas de lazareto. La adaptación se centra en la mejora de la gestión de residuos y la optimización de los procesos técnicos de la explotación situada en Valverde.
Las nuevas exigencias ambientales obligan a la granja a mantener una alineación arbórea en sus perímetros norte y oeste, colindantes con el camino de La Careta. Esta barrera vegetal, compuesta por especies autóctonas como almendros u olivos, deberá ser instalada con un mantenimiento continuado para asegurar su arraigo, debiendo comunicar su inicio a la Dirección General de Medio Natural con siete días de antelación.
La gestión de purines también se endurece: la explotación dispone de una capacidad de almacenamiento de 8.452,05 metros cúbicos, suficiente para cuatro meses de actividad. La aplicación de estos residuos como fertilizante agrícola debe registrarse rigurosamente, incluyendo la fecha, superficie y dosis, y está prohibida en condiciones climáticas desfavorables o sobre suelos helados, saturados o con pendientes superiores al 20 por ciento.
El control de la actividad se refuerza mediante una supervisión trienal por parte de un Organismo de Control Autorizado. Además, el titular deberá presentar anualmente un informe de seguimiento que detalle, entre otros parámetros, el consumo de recursos, la generación de purines y cualquier incidente ambiental que pudiera haber tenido lugar.
La normativa es clara respecto a las prohibiciones: el vertido directo a cursos de agua o redes de saneamiento sigue vetado de forma absoluta. El cumplimiento de estas medidas es obligatorio y la empresa deberá designar un responsable encargado de vigilar su ejecución.
El documento establece que cualquier incumplimiento grave facultará a la Dirección General de Calidad Ambiental para revisar, modificar o incluso extinguir la autorización concedida. La empresa tiene ahora un mes para recurrir esta resolución ante la Consejería de Agricultura si no estuviera conforme con las nuevas exigencias.
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