Luz verde a la planta solar Seva II en Osona
La Generalitat valida el proyecto de la planta fotovoltaica Seva II en Osona. La promotora deberá cumplir condiciones adicionales sobre biodiversidad y paisajismo.
El plan para instalar la planta solar Seva II en Osona ha recibido el visto bueno ambiental de la Generalitat. Se trata de un proyecto de 4,871 megavatios que ocupará algo más de cinco hectáreas en un terreno agrícola y forestal del municipio. La administración considera que el parque solar no tendrá efectos adversos significativos sobre el medio ambiente, permitiendo que la promotora, Alten Global 18, siga adelante con los trámites para su autorización definitiva.
Datos clave
- Estado
- Informe ambiental favorable
- Potencia
- 4,871 MWp
- Superficie
- 5,57 ha
- Vigencia
- 4 años para autorización
La instalación contará con más de 6.800 módulos fotovoltaicos. La línea de evacuación eléctrica, de casi dos kilómetros y medio, discurrirá soterrada hasta conectar con el centro de transformación ya existente en la zona, compartiendo infraestructura con otros parques solares previstos en el mismo ámbito. El proyecto ha tenido que aclarar su encaje en la zona tras las alegaciones de varios ayuntamientos y organismos, que señalaban la falta de un análisis conjunto sobre el impacto acumulado de las tres plantas solares proyectadas por el mismo grupo corporativo.
El acuerdo impone condiciones estrictas para la integración paisajística y la biodiversidad. La empresa deberá evitar dañar dos fuentes históricas próximas, proteger el paso de fauna en los campos de cultivo y restaurar o conservar tres ámbitos de hábitat natural por cada uno que resulte degradado durante la obra, preferiblemente en el entorno del pantano de Vall-llossera.
La vigilancia será continua. Durante los dos primeros años de funcionamiento, técnicos especialistas realizarán informes semestrales sobre la fauna, con especial atención a la avifauna y los quirópteros. El cierre perimetral también deberá ser permeable para los animales de pequeño tamaño.
Las obras deberán respetar un horario estricto en las zonas cercanas a los núcleos habitados. La maquinaria, limitada a trabajar entre las ocho de la mañana y las ocho de la tarde, deberá situarse en zonas poco permeables para evitar riesgos de contaminación del suelo.
El informe ambiental caducará si el proyecto no obtiene la autorización definitiva en los próximos cuatro años. Las medidas preventivas y correctivas deben integrarse ya en el presupuesto final de la obra. El seguimiento arqueológico de los movimientos de tierras será obligatorio durante toda la ejecución. Todo está sobre la mesa.
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