La Ventilla de Tarazona reduce su capacidad ganadera en Ólvega
La explotación porcina, ubicada en el término municipal de Ólvega, ajusta su autorización ambiental y reduce su capacidad productiva para adaptarse a la normativa.
La granja porcina de La Ventilla de Tarazona, en Ólvega, ajusta su actividad a la nueva normativa ambiental europea. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha formalizado la revisión de su autorización para garantizar que la instalación cumple con las mejores técnicas disponibles (MTD) que exige el sector porcino actual.
Datos clave
- Capacidad nueva
- 3.070 plazas de cebo
- Capacidad anterior
- 4.900 plazas de cebo
- Plazo inicio actividad
- 6 meses desde notificación
- Informe anual
- Antes del 1 de marzo
El cambio más notable en la explotación es la reducción de su capacidad. La granja, situada en la parcela 5097 del polígono 10 de Ólvega, pasa de tener 4.900 plazas de cebo a 3.070, lo que supone una disminución significativa de su carga ganadera medida en unidades de ganado mayor (UGM), que cae de 588 a 368,4.
Esta modificación no sustancial, tramitada junto a la revisión de oficio para la adaptación a las MTD, asegura que las instalaciones, que incluyen ocho naves de cebaderos y un sistema de incineración de cadáveres de baja capacidad, operen bajo los estándares de control de emisiones más recientes.
La resolución, publicada este 4 de noviembre en el boletín, no ha encontrado oposición durante su trámite de información pública. El Ayuntamiento de Ólvega, consultado en junio de 2025, no presentó alegaciones al proyecto evaluado.
La empresa debe ahora iniciar la actividad conforme a las nuevas condiciones en un plazo máximo de seis meses desde que reciba la notificación. El cumplimiento de estos requisitos será objeto de seguimiento anual, debiendo remitir al Servicio Territorial de Medio Ambiente de Soria un informe sobre su gestión de estiércoles, residuos y resultados de control de aguas subterráneas antes del 1 de marzo de cada año.
La instalación ya contaba con una autorización original de mayo de 2008, que fue modificada en 2016 para incorporar el horno incinerador de cadáveres. Ahora, con esta revisión, el centro integra todas sus actualizaciones en un único documento técnico.
Cualquier modificación futura que pretenda alterar las características o los procesos productivos deberá ser comunicada de nuevo, siguiendo los criterios de carácter sustancial o no sustancial que marca la normativa vigente.
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